30 de septiembre de 2017

Cerveza

Hacia mucho tiempo que no me ponía a escribir, y es que últimamente en mi cabeza no entran mas historia, pero de hoy no pasa, tengo que volver a escribir, si o si. Ahora toca poner algo de música y coger mi café inspirador que me traiga la historia a contar. Después de varios minutos me doy cuenta que las ideas no llegan, las dudas sobre que contar después de tanto tiempo son demasiadas. Decido cambiar de música y de bebida, Pink Floyd nunca me ha fallado y unas cervezas tampoco. Ya comencé con la segunda birra y no se como empezar, me estoy empezando a desesperar, y eso no es bueno. Decido apuntar en una hoja varios temas para luego elegir uno, malo será que con este truco que le oí a algún escritor a mi no me funcione. Los temas empezaron a aparecer como de la nada, pero ninguno me convencía del todo, todo eran dudas en mi cabeza. ¿vivencia o inventado? ¿de animales o de personas? ¿personal o ajeno? ¿del trabajo o de ocio? ¿de la familia o de amigos? ¿de risa o negro?, nada tenia respuesta pusiera lo que pusiera. El tiempo pasaba, la música se iba acabando, y ya habían caído dos cervezas mas, y nada me parecía bien para este primer relato después de tanto tiempo. No daba encontrado ese relato que le pudiera satisfacer a todo el que lo leyera. Cambie de música, Bruce Springsteen seria el elegido para acabar con este bloqueo de ideas, bueno, el y la quinta cerveza que acababa de abrir, y que cuya botella fue la clave. Escuchando al Boss un rato se me dio por quedarme mirando la botella como embobado, fue en ese momento cuando se me dio por leer lo que ponía en la etiqueta trasera : "Acéptalo. No puedes hacer feliz a todo el mundo. No eres una cerveza"